18/7/08

Primeros Auxilios

SIGNOS VITALES

DEFINICION
Son los indicadores basales del estado de salud del paciente. Pueden medirse en fases muy tempranas de la exploración física o integrarse en diferentes partes de ésta. Los signos varían de individuo a individuo y en diferentes horas del día en un mismo individuo, pero hay ciertos límites que generalmente se consideran normales.

I. PULSO
Latidos percibidos por los dedos del examinador al palpar una arteria. Al contraerse el ventrículo izquierdo del corazón, la sangre se precipita hacia la aorta en el momento de la sístole. La onda de sangre que avanza es lo que se percibe como pulso. El pulso puede palparse en cualquier parte donde una arteria superficial sea susceptible de ser comprimida contra un plano firme que generalmente es un hueso. El pulso normal se palpa como una onda fuerte, suave y más rápida en la parte ascendente de la onda, forma una bóveda y después tiene un descenso suave, menos abrupto.

SITIOS DONDE PUEDEN LOCALIZARSE LOS PULSOS:

Temporal
Carótida:
Humeral
Cubital
Radial
FemoraL
Popliteo
Pédial

TECNICA: Por lo fácilmente accesible, la arteria que generalmente se escoge para examinar el pulso es la radial de cualquiera de los antebrazos; para ello el examinador toma la muñeca del paciente con una de sus manos colocada en forma de pinza ósea con el pulgar asentado en el dorso de la muñeca y las yemas de los tres dedos (anular, índice y medio) asentados sobre la arteria radial.

La razón de no emplear el pulgar para tomar el pulso es que el examinador podría sentirlas pulsaciones de su arteria radial propagadas en este dedo. En general, el recuento de los latidos es de 15 o treinta segundos multiplicados por 4 o 2 respectivamente; para obtener las pulsaciones por minuto. Si el pulso es irregular, es aconsejable contar durante todo un minuto.
Se recomienda que el paciente esté en reposo, para que su pulso pueda compararse con el de observaciones anteriores. Ejercicio y emociones aceleran el pulso hasta el extremo de que no refleja el estado normal en reposo.

Los caracteres que hay que estudiar en el pulso son: frecuencia, ritmo y amplitud.
Frecuencia: es el número de pulsaciones en la unidad de tiempo (un minuto); la frecuencia del pulso en circunstancias normales varía con la edad, el sexo, la actividad física y el estado emocional; en los niños oscila entre 90 y 120 pulsaciones por minuto, y en los adultos entre 60 y 90; para una misma edad, la frecuencia es un poco mayor en las mujeres que en los hombres.
Alteraciones de la frecuencia:

a. Taquicardia: Cuando la frecuencia cardíaca sube por encima de 100
Taquicardia sinusal: Cuya frecuencia no pasa de 160 por minuto, se debe al estímulo del automatismo sinusal generalmente consecutivo a excitación del simpático; se observa en la fiebre, hipertiroidismo, falla cardíaca, el shock y también como consecuencia de esfuerzos y emociones.
Taquicardia paroxística: consiste en ataques recurrentes de taquicardia por estimulación de focos ectópicos; estos ataques se inician y terminan en forma súbita; a más de esto, se diferencia de la taquicardia sinusal en que la frecuencia cardíaca está por encima de 160 (puede llegar hasta 250), y en que los fenómenos subjetivos (palpitaciones, opresión precordial, angustia) son más intensos.

b. Bradicardia: Cuando la frecuencia es menor de 60 pulsaciones por minuto.
Bradicardia sinusal: Ocasionada por la depresión del automatísmo sinusal, las pulsaciones oscilan entre 40 – 60 al minuto y se aceleran con el ejercicio, se ve en casos de hipertensión endocraneana, impregnación digitálica e ictericia obstructiva, es frecuente en los atletas.
Bradicardia por bloqueo auriculo ventricular completo: Se caracteriza por un pulso regular y lento de 30 a 35 al minuto que no se modifica con el ejercicio ni con la administración de atropina (pulso lento permanente).

RITMO: Se refiere a la regularidad de los latidos. En estado de salud, el ritmo es regular, o sea que el tiempo entre cada latido es el mismo en esencia. Al pulso irregular se le llama arritmia

AMPLITUD: Es la magnitud o fuerza del impulso que perciben los dedos a cada pulsación. El pulso puede ser débil (pequeño) si la amplitud está disminuida, o fuerte (intenso) si la amplitud está aumentada. Un pulso amplio se encuentra en la insuficiencia aórtica (pulso saltón), ateromatosis, hipertiroidismo, anemia, fiebre ansiedad, fístulas arteriovenosas. El pulso de pequeña amplitud, pulso débil o pequeño (pulso parvus) se encuentra en todas las entidades que cursan con hipotensión arterial, falla cardíaca, enfermedad de addison estenosis mitral, derrames pericárdicos, etc. Cuando la amplitud es tan pequeña que la pulsación se hace apenas perceptible se dice que el pulso es filiforme; se encuentra en los estados de shock y en el pre-morten.

TENSION ARTERIAL: Es la presión que ejerce la sangre en el interior de las arterias del organismo. Por contracción del ventrículo izquierdo del corazón, la sangre es forzada a salir con fuerza de dicha cavidad, pasa a la aorta y por los grandes vasos arteriales a los de menor calibre a las arteriolas y por fin a los capilares. La pulsación se extiende desde el corazón hasta las arterias de mediano calibre pero desaparece en las arteriolas.

Presión sistólica: Es la presión arterial en el punto culminante de la pulsación, suele equivaler a 120 mm de mercurio en el adulto joven normal.

Presión diastólica. Es la correspondiente al punto más bajo de la pulsación, que equivale al momento de la distensión ventricular. Suele ser de 80 mm de mercurio. La diferencia entre una y otra se llama presión diferencial.

Diversas variables afectan a la presión sanguínea arterial. Por ejemplo una disminución del tamaño de la luz del vaso sanguíneo aumenta la magnitud de la presión requerida para impulsar la sangre por los vasos. Los cambios en la elasticidad de las paredes musculares de los vasos sanguíneos la afectan. La elasticidad disminuye con la edad por lo tanto la tensión arterial es más alta en las personas mayores que en las jóvenes. La viscosidad sanguínea que puede alterarse por el equilibrio de líquidos, influye también en la presión.

La presión arterial individual varía de hora en hora y de día en día, baja durante el sueño y puede elevarse marcadamente por las emociones fuertes, como miedo coraje y el ejercicio. Cuando una persona está acostada o de pie. Asimismo la presión puede variar de un brazo al otro. Por consiguiente antes de tomar la presión, para comparar el valor obtenido, se debe comprobar la hora del día, el brazo, la posición del paciente en lecturas anteriores.

La elevación anormal de la presión arterial se llama hipertensión. Y la presión arterial demasiado baja hipotensión

TENSIOMETRO: Aparato de medir la tensión arterial que se compone de un manguito de caucho de por lo menos una anchura de 12 cms, y totalmente cubierto de una tela fuerte inextensible, este manguito está conectado con el manómetro mediante un tubo, y mediante otro se halla en conexión con una pera de caucho que sirve para inflar el manguito; una pequeña válvula colocada entre la pera y el manguito permite darle escape al aire y reducir a voluntad la presión dentro del manguito. Los manómetros de mercurio no se descalibran. Los aneroides tienen un sistema que con el uso se descompone y por eso requieren que periódicamente sean calibrados comparándolos con un manómetro de mercurio.

PREVENIR LOS PROBLEMAS ANTES DE QUE SURJAN

Manguito:
Compruebe que el tamaño del manguito se el adecuado para su paciente.
Verifique que la válvula de tornillo que hay en el balón funciona correctamente.
Hinche el manguito y busque posibles fugas de aire. Si la columna de mercurio o la aguja aneroide no suben de manera uniforme al hinchar el balón, sospeche una fuga.

Manómetro aneroide:
Asegúrese de que la aguja se sitúa sobre el cero antes de empezar y después de concluir el procedimiento.

Si es necesario, utilice un conector en Y para recalibrar el aparato aneroide con un manómetro de mercurio.

Mire el manómetro directamente

Paciente:

Averigüe si el paciente ha fumado o tomado bebidas alcohólicas en los últimos 15 minutos. Ambos factores pueden alterar la lectura.

Si es posible, dígale que se siente o recueste durante 5 minutos.

Retire toda la ropa del brazo del paciente. No efectúe la determinación en una extremidad en la que haya vías intravenosas, derivaciones, edema, lesiones o parálisis. No coloque el manguito sobre la ropa ni permita que una camisa remangada oprima el brazo.

Diga al paciente que no hable durante la determinación.

Flexione el brazo y apóyelo sobre una superficie firme al nivel del corazón.

Coloque el centro de la parte hinchable del manguito sobre la arteria braquial.

Estetoscopio:

Compruebe que no existe ningún agujero en el tubo.

Limpie los auriculares.

Utilice la campana del estetoscopio para auscultar los ruidos. Asegúrese de colocarla sobre la arteria, sin ejercer una presión excesiva pero manteniendo un pleno contacto con la piel.

LO QUE SE MIDE NO ES LO QUE SE OYE

Al determinar la presión arterial de un paciente, lo que mide realmente es la presión que hay en le manguito. La presión en el vaso sanguíneo sólo se calcula de forma indirecta:


El manómetro aneroide o de mercurio se conecta a la bolsa inchable del manguito. Cuando la presión en aquella excede la presión en la arteria braquial del paciente, ésta se comprime; el flujo sanguíneo distal disminuye, y finalmente se interrumpe.
Al liberar el aire el manguito, la bolsa hinchable se deshincha y la presión del manguito se disminuye. Cuando ésta se iguala con la presión generada durante la contracción cardíaca, la sangre empieza a circular de nuevo por la arteria. Este flujo produce los ruidos de korotkkoff: un golpeteo o pulsación aguda en cada contracción. La causa de estos ruidos sigue siendo controvertida, pero podrían estar ocasionados por la sangre que fluye a chorro por un vaso parcialmente ocluido. Esta propulsión provoca una turbulencia en el vaso abierto más allá del manguito.

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